ERUPCIONES DE VIDA EN LAS ESCENAS SOCIALES
Sobre la necesidad de una
práctica sociodramática que rescate la potencia de los encuentros instantáneos.
“...en
un lugar donde el tiempo no corre
donde nada se llama,
dónde
simplemente sos, simplemente sos ...”
(Catupecu Machu)
“Todas las interacciones sociales
están escenificadas: La gente prepara sus papeles sociales (varias personae o
máscaras, diferentes técnicas de representar papeles) “detrás del escenario” y
luego entra en las áreas de la escena para representar rutinas e interacciones
sociales claves. El argumento humano básico es siempre el mismo: alguien o
algún grupo empieza a moverse a un nuevo lugar en el orden social; esta movida
se permite o se bloquea; en cualquiera de los dos casos ocurre una crisis
porque cualquier cambio de status compromete un reajuste del esquema total. Ese
reajuste se efectúa performativamente, es decir por medio del teatro y el
ritual” (Richard Schechner, citando al Eric Goffman)
El
drama social
Georges
Balandier, en su libro: El poder en escenas, menciona la conocida frase de
Shakespeare “El mundo entero es un
escenario” para observar que todas sus obras son comentarios dramáticos en
torno a las formas de las prácticas colectivas en las situaciones límites que
los poderes y las acciones sociales procuran.
La puesta en escena de un juego que muestra
los juegos que la sociedad hace y deshace; una sociología que no procede por
enunciación, sino por demostración mediante el drama, sosteniendo la ilusión.
El
origen está en el teatro griego y el sentido de representar lo que se
encuentra en movimiento con el fin de
mostrar las verdades ocultas de las pasiones humanas, podríamos decir que esa
fue la forma que adoptó la cultura, una forma de carácter dramático.
Luego,
desde los soberanos del pasado, hasta los políticos de hoy, organizaron las instituciones que se sucedieron
utilizando este imaginario social para hacer una puesta en escena y componer el
orden en las ciudades, haciendo uso del poder y así justificar su accionar y el
consentimiento resulta, en gran medida, de las ilusiones producidas por la
óptica social. Entonces se aprovecharon los símbolos, ceremonias y ritos que se
repiten hasta hoy.
La
representación es la ilusión que nos creamos.
El
pensamiento se debate. El pensamiento es movimiento, trama.
La tragedia social
Existen
estudios de campo que demuestran que el hombre transita su vida en constante
performance, esto es mediante ritos y actividades múltiples, juegos, deportes,
o las artes, como la música, el teatro y la danza, son conductas humanas y se las llama “conductas restauradas” o
“conductas practicadas dos veces”. “Son actividades que no se realizan por
primera vez sino por segunda vez y ad infinitum .Este proceso de
repetición, de construcción es la marca distintiva de la performance, sea en
las artes, en la vida cotidiana, la ceremonia, el ritual o el juego”[1]
Por
lo tanto, podemos observar que en todas las escenas de la vida cotidiana hay
instantes que irrumpen y que luego se repiten instituyendo un cambio, una
transformación necesaria.
¿Podemos
presentar lo que es, antes que representar lo que debería ser?
Es como entrar en el proceso específico del
tiempo místico, el de la repetición. El mito que es el dominio de las
identificaciones múltiples. Proteo nunca es Proteo, unas veces viejo, otras
ola, otras serpiente, no tiene identidad precisa.
La
ética del instante es dionisíaca, corresponde al tiempo trágico. Pasar de la
pura posibilidad a la eterna actualidad.
El
drama de la historia se reduce a un perpetuo posible, de ahí la tensión
continua que lo caracteriza: tensión ideológica.
En
cambio, lo trágico del instante no es
más que la sucesión de actualizaciones: pasiones, pensamientos, creaciones que
se agotan en el acto mismo, esas no se economizan pero se gastan en el
instante.
Cada
momento tiene, de alguna manera, la capacidad de expresar las múltiples
posibilidades que cada uno tiene a su disposición, o que un conjunto social
contiene por completo.
El
tiempo se detiene, se intensifica para hacer dar a un individuo, a una
situación lo mejor de sí mismo.
No
estar mas “tendido hacia” algo (extendere) extensión, sino estar “tendido en”
lo que funda y constituye el ser-juntos (intendere)
El
texto de la escena instantánea en performance refleja una intensidad, donde se
pueden leer múltiples sentidos.
La
afirmación de la vivencia del instante, mediante la repetición, amputa, con un movimiento que genera otro
movimiento, que hace crisis, una variación de esa escena, desde la sustracción,
no se agrega, no se enriquece.
La
sustracción de qué?
La
sustracción de los elementos de PODER que se estereotipan en un lugar
estable que bloquea el flujo de despliegue de potencialidades no
representativas.
Esto
es construcción, es ampliación del precepto, no es síntesis. No es lo que le
“falta” a la escena.
Es
una fuga rizomática?
Lo
que es sustraído o amputado son los elementos de poder, los elementos que hacen
o representan un sistema de poder.
El
enunciado no será más que la suma de sus propias variaciones, que lo hacen
escapar de todo aparato de poder capaz de fijarlo y también esquivar toda constancia.
El
eje del análisis pasa por otro lado: no por lo contextual o particular sino por
ese trasfondo de enunciación colectiva que puede advertirse por ejemplo, en todo poema, hasta en el más hermético.
Kamenszain[2]
dice, que "el escritor, a diferencia del autor, no sabe, no recuerda, no
imagina, no conoce".
En
los últimos textos de Alejandra Pizarnik se puede ver el testimonio de una no
lengua, en el sentido de una negación visceral del escribir bien o de lo que
eso ha representado en el imaginario de la literatura. De igual forma, ocurre
con el vaciamiento de la metáfora y la consecuente pérdida del sentido de lo
real que se puede observar en las nuevas generaciones de poetas, o letras de
rock, bocas afásicas que testifican lo incierto y angustioso de una época en la
cual lo único vivo es la pantalla nevada del protector del monitor de la
PC. Los objetos que antes entraban mansamente
al verso a través de un operativo metafórico, violentan ahora la escena
exigiendo, en una lengua que busca despojarse de recursos retóricos, más uso
que contemplación. “Es un esfuerzo por profanar los límites de la literatura
que, envuelta en su propia parálisis sacralizadora, está amenazada de
desaparición”, planta Kamenszain.
De
igual modo el trabajo escénico en performances pretende generar un espacio de occursus[3] encuentros, donde
esté la fuerza de existir y la potencia de actuar, el affectus (modo de
pensamiento que no representa nada) el estado de un cuerpo en tanto sufre la
afección de otro cuerpo. La affectio que es una mezcla de dos cuerpos,
un cuerpo que está llamando a actuar sobre otro.
Cuando
propongo la transformances -la performance que transforma- propongo trabajar
escénicamente en el umbral de la composición de los cuerpos, en el entre que
potencia la capacidad de afectar y genera una pasión alegre. “...Un buen
encuentro produce alegría como afecto y aumenta mi potencia de acción, un mal
encuentro disminuye mi potencia...”[4]
Todo
lo que existe tiene una complejidad de movimiento y reposo y un determinado
poder de afectación.
En
las escenas vemos escalas, compuestas por tiempo y espacio, cada componente de
la escena tiene un tiempo y un espacio. En un instante puede haber varias
escalas condensadas, podemos mostrarlas en una producción de instantes en el
escenario y plasmar una obra que nos sorprenda.
Hoy
tenemos una percepción plana del instante, si logramos componer con otros,
rescatando los afectos, las pasiones, el deseo, que está en la demora,
percibiremos, nos contactaremos con la profundidad del instante, que es
rizomática, profundidad de piel, pliegue.
Necesitamos
extraer el movimiento real de todas las artes.
La
repetición es la diferencia, está ligada al acontecimiento, a la insistencia, a
la erupción de vida.
Lic. Claudio
Mestre
Artículo
publicado en la edición N°97 de la Revista Campo Grupal
[1] Richard Schechner “Performance: Teoria y practicas interculturales”
[2] Tamara Kamenszain “La boca del testimonio, lo que dice la poesía”,
Edit.Norma, 2007
[3] significa encuentro, lo que ocurre, encuentro de los cuerpos,
desde Spinoza
[4] Baruch de Spinoza “Etica demostrada según el orden geométrico, Edit.
FCE, 2005.
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